Un Compendio De Lirica Retorica – Honras Mi Existir

Honras Mi Existir

diciembre 29, 2017

Historia de Un Himno: Honras Mi Existir                                                                                                              

 Compositora de letra y música Betsy Soto,  6/2003

 

Todos tenemos algo que nos pesa en el alma. Todos hemos fallado a Dios de una o otra manera. Todos hemos deseado en un momento determinado en la vida olvidar tantos pesares que abruman el alma, entristecen el espíritu y a volver a empezar.  Iniciar una nueva vida, con nuevos propósitos, con una limpia conciencia, y corazón renovado para volverlo a intentar. A veces creemos que nuestros sufrimientos el Señor no los ve, y hasta llegamos a pensar que Él no nos escucha ni nos toma en cuenta. Tal fue mi experiencia con el Señor. En este estado sombrío me encontraba cuando en visión le vi aparecer

¡OH¡ excelsa visión de mi Amado, Jesús mi Redentor. Me encontraba junto a mi esposo. Recogidos para descansar del día frío y nubloso. Eran las primeras horas de la madrugada, y yo sollozando entre quejas y lamentos buscaba refugio en entre sus brazos.  

-¿Será que Dios me ve?  ¿Será que Dios me conoce? ¿Será que a él le importo?  

Eran las preguntas que surgían de mi apenado ser.  

-No hables así, Dios si ve y conoce todo. A su tiempo ha de obrar.-

Expresó reprendiendo mi esposo.

De momento, vi unas nubes que descendieron sobre mí, circundandome, inundando aquel lugar donde estábamos.  Sentí mi cuerpo estremecerse, y temblé empalideciendo al percibir una presencia asediarme. Las nubes se rasgaron, y de entre ellas emergieron dos tronos blancos  y sobre ellos dos personajes fundamentados sobre ellos. Uno era un anciano, el otro un joven, el rostro de uno arrugado mas el rostro del otro llano.  Ambos vestían vestiduras largas y resplandecientes, ambos tenían el mismo rostro, ambos reclinaban su brazo derecho sobre el soporte del brazo de aquellos estrados, ambos me escudriñaban silenciosos, y profundamente.

Sus miradas penetrantes me hicieron sentirme pequeña, débil, insignificante, casi inexistente, ante aquella majestuosa presencia de estos dos seres. A pesar de que estaban frente a mí, sentía como si el universo nos separara, yo sentía que estaba tan lejos de ellos, por lo tanto descendieron a mí para que yo presenciara, su existencia en mi vida. Solo observaban, nada decían, con ceño fruncido, me miraban fijamente.  Sentí temor, sentí vergüenza, sentí que sus miradas penetraban lo más profundo de mí ser, y aunque intentara ocultar mis secretos, mis penas, y lamentos, nada había oculto para ellos.

– ¿Qué te sucede porque te has empalidecido? ¿Tienes frío?  ¿Tienes miedo? ¿Porque te cubres el rostro?- ¿Un fantasma has visto?

Interrogó  mi esposo inquieto e inseguro.

-No estamos solos, hay dos seres junto a nosotros. Que Escuchan y observan mis querellas y desdichas. Me siento pequeña, temerosa, reprendida. No puedo mirarlos, siento vergüenza. Veo dos seres gemelos, un Padre, un hijo,  veo dolor en sus rostros, veo compasión y ternura.  No puedo mirarlos, es grandioso lo que abrigo, cuan indigna me siento, por dudar de su potencia. No me descubras, no puedo mirarlos, escuchan pendientes. No me preguntes, siento un quebranto.

Le respondi temerosa, reconociendo lo pequeña que era ante Su grandeza.

Luego las nubes se volvieron a unir. Aquellos personajes desvanecieron entre las densas nubes, la frescura de ellas nos circundó y lentamente se fueron esfumando hasta quedarnos solo una vez más. Mientras meditaba en todo, cubri mi cuerpo y rostro, aun asi no me podia esconder de Su presencia aunque ya no me era visible, sabia que aun estaba ahi. Quieta, immovil, y reprendida lentamente me quede dormida. Tras esta experiencia surgió estos versos musicales.

 

Honras Mi Existir

¡Qué triunfante es!  ¡Cuán valiente, si!

¡Como fluye en ella, espíritu de Dios!

Cuan hermoso resplandece el amor de su Señor…

Suelen decir algunos por ahí.

¡Que dicha es servirle así!

¡Cuánta bendición y bienes El le da!

¡Qué instrumento poderoso!

¡Su talento es del Señor!

¡Virtuosa es! ¡Su consentida sí!

 

Coro:

Más no ven Señor que sin ti, flaqueando estoy.

Y no ven Señor cuán débil y pequeña soy,

Que frágil e insegura al venir la tempestad,

abrumada me refugio entre tus brazos.

 

-2-

Ayer Señor, tuve que llorar

Al sentirme tan indigna de tu amor.

Pues dudé de tu potencia sumergida en mi dolor

Hasta comprender que me llevabas en los brazos.

Luego vi Señor, que presto escuchabas tú,

Todas mis querellas, ¡Oh Jesús!

Y acudí a tu clemencia pues temí tu gran poder

Cuan hermoso Tú,  honras mi existir!

 

Coro:

Porque ves Señor, que sin ti, flaqueando estoy.

Y  vez Señor cuán débil y pequeña soy,

Que frágil e insegura al venir la tempestad,

abrumada me refugio entre tus brazos.

 

-3-

Que dicha es servirte aquí,

Cuánta bendición y bienes tú me das.

Tu potencia se perfecciona obrando en mí existir,

Pues mi flaquear, fortaleces tú.

 

Coro:

Porque ves Señor, que sin ti, flaqueando estoy.

Y  vez Señor cuán débil y pequeña soy,

Que frágil e insegura al venir la tempestad,

abrumada me refugio entre tus brazos.

 

¡Qué triunfante es!  ¡Cuán valiente, si!

Cuan hermoso honras Tu, mi existir.

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