Un Compendio De Lirica Retorica – Sinceramente

Balada Para Briggitte

diciembre 29, 2017

Balada Para Briggitte                                                                                                 

Compositora de letra y música : Betsy Soto                                                                                                                  

Marzo 16 del 2000   12:46 AM

 

Salmo 23:4                                                                                                                

Aunque pase por el valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo; tu vara y tu cayado me infunden aliento.

 

Era  el 16 de Marzo del año 2000. Después de una larga fatigosa espera me encontraba en el hospital junto a mi hermana mayor,  Clara Magbis.  Era la víspera del alumbramiento de su primera bebe y todos esperábamos con ansias el añorado nacimiento de la pequeña princesa.  Mi hermana se encontraba un poco débil pero feliz a pesar de las complicaciones que su embarazo le produjo.

Entre varias visitas de los médicos, revisando sus signos vitales, al fin les escuche decir ya es hora. Debido a su frágil y débil matriz los médicos tuvieron que realizar un cerclaje cervical al inicio del embarazo para así poder retener  a la bebé.  8 meses después, mientras aparejaban todo para el nacimiento, recordé tantas cosas que ella me compartió, y mi corazón emocionado no cesaba de dar gracias a Dios por este momento inolvidable.

Había sido un proceso largo y doloroso  no obstante, ella  dispuesta a  arrullar en su regazo a  su añorado bebé,  y depositando su confianza en Dios se sometió al reto.    A lo largo del proceso, los médicos le aconsejaron que abortara el bebé pues tenía una alta posibilidad de nacer con el Síndrome de Down, y otras complicaciones más. Ella, confiando en Dios que el honraría su palabra, no prestó atención a los consejos médicos, y  afirmando su fe, les dijo en repetidas ocasiones, que su Dios le dijo que ella nacería bien.

Yo me situé hacia el lado derecho de mi hermana,  alejada de donde los médicos realizaban la tarea pendiente dispuesta a recurrir a cualquier necesidad urgente mientras oraba.  

Deshicieron el cerclaje cervical y  a las 12;56 de la mañana nació mi preciosa muñequita.  Los médicos la observaban serios, uno mirando al otro,  y vi que  uno la llevó hacia un rincón de la sala y frotaba fuertemente sus piernas, brazos, hombritos repetidas veces a la bebé procurando hacerla reaccionar. Luego la alzaron de las piernitas, le dieron una nalgadita, otra, y nuevamente le frotaban como dándole masajes, aun así no reaccionaba. De inmediato me di cuenta que algo no estaba bien. Que angustia y que dolor sentí que embargó mi ser en ese momento. Un médico la entregó a otro, cada uno intentando hacerla reaccionar. Me moví  hacia el lado opuesto y vi que la bebe esta morada, inmóvil, como si estuviera sin vida.  Mis temores se reflejaron en mi rostro, mi hermana solo observaba mi expresión.  De momento le escuche decirme,  -está muerta verdad-?  No me mientas por favor, dime, nació muerta? Las lágrimas desbordaron mi rostro y yo con gran fe le dije, -no Clara, es que está cansadita y duerme.-  De inmediato me acerque a Clara y le dije vamos a orar, todo está bien, ya verás.  

Comenzamos a recitar el primer salmo que llego a mi mente, fue el Salmo 23. Recuerdo que mientras recitábamos el Salmo, mi alma ansiosa rogaba por la vida de la niña.  Clara sollozaba como una niña desconsolada, y yo le insistía que recitara conmigo el Salmo, ella asintió. Comprendí que la niña había nacido muerta y solo un milagro la resucitaría. Le rogué a Dios que no dejara  nuestra fe en vergüenza. Le pedí con gran carga, que no permitiera que mi hermana sufriera después de tanto tiempo de espera para ver al fin el fruto de de su fe. – Por favor-, le rogaba, -Por favor Señor – insistía con gran quebranto. Sé propicio a ella, te lo ruego, ella cree en tu palabra y yo también-;  De esta manera intercedí por la vida de la niña, mientras lágrimas desbordaron mis ojos.

Mientras tanto los médicos seguían tratando de hacer la nina reaccionar. Un grito resonó por la sala donde estábamos seguido por el llanto más hermoso que he escuchado. El silencio de sus pequeños labios cesó, y en su lugar fluyo una dulce canción. Todos sonreímos, nuestra fe  floreció en  victoria. El añorado milagro al fin fue realizado.

-Escucha Clara, ya no llores, esa voz es la voz de tu hija llamando a su madre.- le dije sonriente secando mis lágrimas de alegría.   La niña fue recibida con amor y ternura en los brazos de su madre por primera vez, y suspiros tras suspiros  brotaban de mi alma. Un profundo agradecimiento se apoderó de mí y exclamé involuntariamente, -Gracias Señor, Gracias, por el milagro de esta niña. Fuiste fiel a tu promesa y a través de ella honraste nuestra fe.  Gracias Señor, Mil veces Gracias-. Tras la experiencia surgió esta Balada para Mi Briggitte.

 

Balada A Mi Briggitte                                                                                                           

El gran anhelo tornose en dicha

bello milagro Dios realizó.

Llegaste chiquilla, tierna y triunfante

Su Amor fluyó y mi ser se alegró.

 

Coro:

Mi amor, ven a mis brazos  

Mi bien, enjugare tu llanto,

//: Sonríe, canta, sueña y vuela  

que Dios te guarda y vela tus pasos://

 

-2-

Briggitte Clarissa, mi rosa perfecta

Chispa de fe, en medio de la tempestad.                                                                           

Los ángeles cantan, los cielos se alegran                                                                       

y nos en la tierra damos por ti, loor.

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